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¿Qué tal si hacemos recuento y vemos cómo seguir?

En estos días me sentía un poco desanimada, puesto que veía múltiples páginas en las redes sociales ofreciendo todo tipo de cosas, muy variadas y de muy variados temas.

¿Y qué efecto tenía esto en mi? Empecé a pensar que yo no tenía nada válido que ofrecer y que todo aquello que ofrecían los demás sería más válido de lo que yo podía ofrecer.

Por suerte, en la vida siempre tenemos cerca a aquellas personas que nos hacen ver las cosas diferentes y que nos levantan cuando lo necesitamos, y en mi caso esa persona me dijo “olvídate de toda la oferta que hay fuera y céntrate en lo que ofreces tú y en lo que quieres comunicar”. Aunque he tardado unos días en volver a escribir otro artículo, he sentido el impulso de seguirlo haciendo, porque de la misma forma que los demás, yo tengo mi propia forma de comunicar, mi propia forma de hacer y de trabajar, así que desde esta forma única (ni mejor ni peor) sino la mía propia, me gustaría seguir compartiendo con todas vosotras y vosotros cómo estoy viviendo yo este confinamiento. Y espero y deseo también poder leer vuestras experiencias, de manera que nos nutramos mutuamente de estos momentos que nos está tocando vivir.

Después de esta breve introducción, os comparto cómo me siento en este momento. Llevamos un mes y dos semanas en estado de alarma, ¿y que cosas han cambiado en mi? Me siento vacía, y trataré de argumentar esto; no hablo de un vacío triste ni de soledad, sino de un vacío de cosas, ese vacío que me permite entrar conocimiento, experiencias, consciencia, observación, información…. Hace tres meses no era capaz de leer ni un artículo porque me sentía saturada de información, de actividad, de movimiento. Ahora, y tal como os comenté en el anterior artículo, estoy iniciando de nuevo el estudio del inglés, haciendo incursiones en el budismo y sigo con mi formación en Gestalt. Además, he incrementado mis horas de ejercicio, estoy meditando más veces por semana.

Todo esto hace que me sienta más despierta y receptiva a todo lo que está pasando, con mi propia opinión al respecto y en la que no entraré, porque no es el tema de hoy. Sólo lanzaré una pregunta ¿qué pasaría si una amplia masa crítica de la población estuviéramos despiertos? ¿cuál sería nuestro poder? Un vaso de agua nos nutre, un tsunami puede matar…

Pero seguimos con lo que nos ocupa; ya he sacado algo positivo del parón que estamos teniendo porque me ha servido para relajar y bajar el ritmo, cosa que, para mi velocidad -que ya os digo es alta- esto es todo un regalo. Pero aún hay más, estoy consiguiendo de nuevo llevar una dieta saludable, haciendo mi propio pan y otros alimentos, lo que me está llevando a una bajada de peso saludable.

Llegado a este punto, podría decir que ya he sacado provecho de la situación, estoy haciendo que las circunstancias jueguen a mi favor, aunque me gustaría ir aún, un poco más allá. Estamos todos deseando volver a la normalidad, a lo que teníamos antes, y yo no estoy tan segura de querer volver a lo de antes. ¿Por qué? Porque llevaba un ritmo frenético, encajando mis horarios como si fuera un Tetris, algo así como el conejo de Alicia en el País de las Maravillas.

Y sinceramente no quiero volver a eso, porque en esa carrera se da cierto adormecimiento, cierto estado mecánico que hace que no pensemos, ni hacia dónde vamos ni porqué, así que es de las cosas que necesito cambiar al volver a esa normalidad de la que hablamos todos. Justo esto lo observé en una de mis sesiones habituales de terapia. Otra de las cosas que ahora es diferente es que aprovecho mucho más mis sesiones de terapia, tanto las que yo recibo como las que hago, a pesar de que son vía telemática, al sentirme más calmada, me he vuelto más reflexiva, más observadora, lo cual me lleva a estar más alerta de cómo estoy yo y como está la otra persona. Y en consecuencia la sensación que tengo es de aprovechamiento máximo de las sesiones.

Estas son sólo algunas de las cosas que me gustaría cambiar.  Y te invito a que escribas en mis redes sociales y/o en mi correo electrónico; cuál es tu sentir, me apetece interaccionar y escucharte. Escribir es una muy buena forma de expresar, ya que no es lo mismo pensar en algo que llevarlo a la expresión. Cabe añadir además que la ventaja de escribir es que podemos releer lo escrito y plasmar aún mejor nuestros pensamientos y sentimientos.

Ahí lo dejo… si te animas aquí estoy, esperando tus aportaciones, reflexiones… O lo que te apetezca compartir.

Un abrazo de luz.  Mari Carmen.

Si quieres realizar alguna consulta puedes escribir a:
caminosistemico@gmail.com

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