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DÍAS DE ENCUENTROS FAMILIARES

Hace tan sólo unas semanas hemos pasado días señalados en los cuales millones de personas nos reunimos en torno a la mesa para celebrar las Navidades.

Son fechas que para muchas personas resultan entrañables, para otras son fechas de soledad, para otras son fechas de falsedad y consumismo… Pero en general se caracterizan por cierta removida interna.

Dicha removida puede ser producida por diversos motivos que trataré de esbozar a continuación, partiendo de la premisa que todo está bien, que todos actuamos desde nuestro punto más evolucionado como seres.

Hay personas que en estas fechas necesitan alejarse de la familia. Durante el año se relacionan de manera normal, pero en fechas navideñas se les despierta cierto malestar, nostalgia o angustia que hace necesaria la distancia. Esta necesidad puede tener que ver en ocasiones con recuerdos que no quieren tocar, o bien con la falta de seres queridos que ya no están.

Otras personas celebran las Navidades participando de reuniones familiares, sabiendo que posiblemente se generen conflictos por motivos triviales, que quizás en otro momento del año no tendrían importancia y que en encuentros señalados son motivo de discusión y dolor. Esto puede ser debido a que se activan memorias de la infancia, de nuestro niño o niña herida. Si ese enfado es desmesurado en relación con lo que está pasando en realidad, es la pista para mirar más profundamente aquello que necesita ser mirado.

Un ejemplo más sería que algunas personas sienten nostalgia, tristeza e incluso entran en cierto estado de depresión. A pesar de ese estado participan de las reuniones familiares, pero no pueden evitar sentirse así. En este caso y de la misma manera que en el anterior ejemplo, se activan memorias pasadas, recuerdos que nos hacen desear quizás momentos que ya no son, relaciones que ya no siguen… En definitiva, sería vivir en el pasado, en la carencia, lo cual hace que no sea posible disfrutar ni ser consciente de lo que sí está pasando, de lo que sí podemos disfrutar.

Estos son algunos de los ejemplos de las cosas que pueden moverse en nuestro interior. Pero ¿qué hacer en estos casos? ¿cómo superar esos momentos difíciles y seguir quedándose en las relaciones evitando huir? Pues bien, la mala noticia es que todos estos movimientos internos son humanos y casi inevitables. La buena noticia es, que a través de los conflictos, crisis, dolores emocionales, etc., podemos madurar, podemos conocernos mejor y lo mejor; podemos ir liberando capas de dolor, capas de patrones que ya no nos ayudan sino que nos limitan y nos hacen sufrir. Dichos patrones los adquirimos en la infancia porque era la mejor forma de sobrevivir a los acontecimientos. A medida que nos hacemos mayores y con trabajo personal, deberíamos poder encontrar patrones de funcionamiento más adecuados y maduros a nuestro momento y etapa vital.

Os pondré un pequeño ejemplo, es como si un operario hiciera servir la misma herramienta para todos sus trabajos. Seguramente se dará cuenta que es mejor utilizar diferentes herramientas en función del trabajo que tiene delante, o como si ese mismo operario utilizara un martillo roto que compró hace años y por nostalgia y comodidad siguiera utilizándolo, sabiendo que ya no le sirve y que necesita comprar uno nuevo que se adapte mejor a su trabajo.

De la misma forma, aquellos patrones de comportamiento que en un momento dado de niños nos sirvieron porque era la manera de protegernos, los seguimos utilizando de mayores sin importar si nos limitan, si nos generan dolor o si ya ni siquiera son útiles para nosotros. En estos casos, os invito a vivir de manera consciente y observaros. Y por qué no, atreveros a mirar estos temas con algún profesional de vuestra confianza que os ayude a ver aquello que por vuestros propios medios no podéis ver. De la misma forma que si necesitamos a alguien que nos corte el pelo iremos a la peluquería, o si necesitamos que nos arreglen el coche iremos al mecánico… ¿porqué no ir a una persona profesional que nos ayude a ampliar nuestra mirada sobre los conflictos que nos ocupan o sobre aquello que nos angustia o nos mueve en cada etapa de la vida?

En todos mis años de profesión y de experiencia vital, he trabajado muchos temas internos y me alegro de ello. Sin embargo, no es el final. Sigo encontrándome con patrones de dolor, me sigo equivocando, y sigo en mi proceso de liberación.

Como siempre digo, es posible el cambio y el aprendizaje hasta la muerte. El símil de nuestro proceso vital sería como el desplegar de la mariposa. Podemos ir liberando patrones hasta convertirnos en mariposas. Y en ello estamos todos, unos a un ritmo y otros a otro, siendo perfecto todo cuanto suceda.

Si quieres realizar alguna consulta puedes escribir a:
caminosistemico@gmail.com

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