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HAZ QUE LAS CIRCUNSTANCIAS JUEGUEN A TU FAVOR

Llevamos cuatro semanas de confinamiento y hay ratos en los que se me hace difícil. Y eso que yo tengo la suerte de sacar tres veces al día a mis perritas en paseos cortos y cerca de casa y de que parte de mi trabajo como Educadora Social requiere cubrir servicios de primera necesidad.

¿Y que me está pasando…? Echo de menos coger el coche el fin de semana y pasar el día fuera en la montaña, sentir el olor a tierra mojada, escuchar el sonido de las hojas bajo mis pies o el cantar de los pájaros, tocar la aspereza de la corteza de un árbol… echo de menos caminar por la ciudad y tomarme algo en una terraza, o simplemente salir a comprar sabiendo que puedo irme todo lo lejos que quiera caminando o puedo estar todo el tiempo que quiera fuera de casa. Echo de menos ir a nadar por las mañanas o ir a jugar a tenis por las tardes. Y lo más importante, llevo un mes y medio sin ver, besar y abrazar a mi hija y a mi hijo; estoy divorciada, tenemos custodia compartida y en la quincena que les tocaba cambiar a mi casa, no pudieron hacerlo porque empezó el estado de alarma decretado. Así que en pocos días muchas cosas han cambiado; hay momentos en que siento limitada mi libertad personal.

Esto sería la parte negativa de la historia, si sólo pienso en mi y en lo que necesito o me gusta hacer. Lo que sería igual a mirar el vaso medio vacío.

Ahora vamos a ver de qué forma he elegido aprovechar el tiempo que la vida me ha regalado, si trato de mirar el vaso medio lleno.

En estos días he retomado mi curso de inglés, ese que tantas veces he empezado y dejado. De nuevo vuelvo a ello. Quizá esta vez consiga mantener mi estudio y hacer un paso más en el aprendizaje de este tercer idioma que tanto me gusta y que se me atraviesa un poco en ocasiones. Además, hago ejercicio en casa con videos muy buenos que encuentro en la red, jugamos a juegos de mesa…

También hacía mucho tiempo que quería indagar más sobre una rama de la espiritualidad como es el budismo, y estos días estoy haciendo un curso online de introducción al budismo.

También he retomado la lectura de tramos de la Biblia, esa religión de la que muchos y muchas de nosotros/as venimos, y que tiene mucha sabiduría en sus enseñanzas si sabemos quedarnos con el mensaje que aporta. Para mi es muy importante sentir que me nutro a nivel profundo. Necesito sentir que me aporto información de calidad que me alimenta el alma y me plantea cosas sobre mi lugar en el mundo. Aunque esta es mi forma de nutrirme, cada uno o cada una puede buscar la suya propia, aquella que le llene.

Otra cosa que hacía tiempo me pasaba, era que no podía ponerme a leer ningún texto porque enseguida me sentía saturada. Demasiada información, demasiada actividad, demasiados estímulos externos…En estos días me noto la cabeza despejada, he vuelto a leer, estudiar, meditar… y soy capaz de asimilar la información porque el ritmo ha bajado en mi. He parado; no por voluntad propia, como os pasa también a vosotros y vosotras, sino porque la vida y las circunstancias nos han parado a todos y todas.

Ya hace cuatro semanas, y es incierto el tiempo que tenemos aún por delante. Pero es que la VIDA es incertidumbre. Si queremos controlarla, ella nos avisa que no puede ser controlada, y creo que esto es lo que más nos asusta, la falta de control sobre las circunstancias. Y respira… (cierra los ojos unos segundos y respira) y mira a ver qué efecto causa en ti sentir esa falta de control y qué te pasa, qué sensación te causa.

Y ante todo esto ¿que podemos hacer? Yo te propongo una alternativa entre muchas que debe haber. Y seguro que son válidas igual.

Podemos vivir el día que tenemos por delante, estando <presentes> y saboreando cada momento, observándonos.  ¿Te has observado alguna vez a ti mismo, a ti misma?

¿Con quién compartes tu tiempo?, ¿os abrazáis durante el día? Dicen que los abrazos es bueno que duren 30 segundos porque es el tiempo que los corazones entran en contacto y en sintonía con la energía y la respiración.

Mira a tu alrededor y observa todo lo que SÍ tienes, empezando por lo más importante; tu misma, tu mismo, luego tus seres queridos, y por último los objetos que posees. Cuando te pongas el plato de comida delante mira de saborear cada alimento y dar gracias a la Vida, al Universo o quién tu consideres y sientas. La palabra GRACIAS es una de las palabras con más alta vibración.

Y de la misma manera que si yo siembro patatas en un huerto, recogeré patatas, así, si yo emito energía de agradecimiento estoy sembrando en el CAMPO (y no me refiero al huerto, sino al ambiente) semillas de gratitud que me vendrán de vuelta de una forma u otra.

Daros cuenta cómo nuestra Sociedad está montada para que estemos absolutamente fuera de nosotros y nosotras. Nos mantienen bien ocupados para ser objetos de consumo fácil. Y está genial todo lo que está a nuestro alcance, pero hagamos un uso racional de ello, y cuidémonos por dentro también. Dediquémonos tiempo. El alimento espiritual es tan importante como el alimento físico. Es igual de nutritivo.

Dejo abierto mi canal de comunicación para quien necesite hablar, para quien necesite entrar en un diálogo algo más profundo del que habitualmente estamos acostumbrados. Aprovechar por qué no, para entablar conversaciones profundas con vuestras parejas, hermanos o hermanas, amigos o amigas… esas conversaciones que quizá no os atrevéis a empezar nunca. De manera que las circunstancias jueguen a nuestro favor y sea un tiempo que recordemos porque ha cambiado algo en nuestro interior.

Seguimos todos juntos en el camino como Humanidad; hagamos que valga la pena nuestro paso por la VIDA. Porque cada día CUENTA.

Si quieres realizar alguna consulta puedes escribir a:
caminosistemico@gmail.com

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